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El artista tinerfeño Gonzalo González ha participado, hasta el día 28, en la feria Chicago Art 2008. La presencia de González en el evento, principal punto de encuentro del sector en los Estados Unidos, ha contado con el apoyo de Canarias Crea, el programa de fomento de la cultura canaria en el exterior del Gobierno Autónomo. El encuentro Art Chicago es una feria anual de arte contemporáneo y moderno que en la edición de este año ha contado con la presencia de más de 140 de las principales galerías del mundo. Durante sus cuatro días de celebración ha funcionado como una auténtica exposición internacional de arte moderno y contemporáneo, atrayendo a coleccionistas, conservadores y entusiastas del arte de todo el mundo. Con el objetivo de proporcionar una visión completa del arte del siglo XXI, las obras exhibidas han abarcado una amplia variedad, desde vanguardistas hasta maestros modernos, desde pintura hasta nuevos medios. Art Chicago 2008 fue el evento principal de Artrópolis, una celebración de arte, antigüedades y cultura que se desarrolló por toda la ciudad.
El pintor y escultor Gonzalo González (Los Realejos, Tenerife, 1950) es uno de los más reconocidos artistas canarios de su generación, a la altura de otros creadores como Jorge Oramas, Óscar Domínguez, Manolo Millares y Cesar Manrique. González es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Miguel Arcángel. Una vez finalizados sus estudios se dedicó a la enseñanza, actividad que abandonó para dedicarse exclusivamente a la creación, |
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fundamentalmente centrada en la relación dramática del hombre con su territorio y el naufragio como aventura plástica.
A pesar de sus más de treinta años de creación y medio centenar de exposiciones individuales, buena parte de la obra de Gonzalo González sigue siendo desconocida para el público. Se trata de un artista maduro, cuyo trabajo, según la crítica, se configura como un racimo heterogéneo de discursos y de objetos, ante los que una observación centrada resulta insuficiente. Vista en su conjunto, la obra de González teje una densa trama de senderos cruzados. Su trabajo es poliédrico, denso, atravesado de tensiones. El dominio de la naturaleza sobre su entorno se refleja en los trabajos de Gonzalo González uniendo elementos realistas y místicos en grandes escenarios. Las fuerzas de la naturaleza se abren paso; las pinturas no dan la impresión de una existencia estática, sino de estar en constante movimiento. El paisaje inhóspito está iluminado por el fuego y destruido por una tormenta. Cierto drama es generado por una extraña mezcla entre melancolía y caos que puede despertar asociaciones sobre la desaparición de la civilización. |
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