PAISAJE ESENCIAL:
CLAVES SOBRE UNA EXPOSICIÓN

Federico Castro Morales
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Ildefonso Aguilar
PAISAJE ESENCIAL

 

 

 

 

 

 

Paisaje esencial nos aproxima al quehacer reciente de Ildefonso Aguilar en torno al tema central de su obra, el paisaje volcánico, la reflexión sobre la topografía insular y la integración de diversos lenguajes expresivos.

   Nos situamos ante otra visión, diferente y necesaria. No olvidemos que la esencia de las cosas resulta invisible a la mayoría; sin embargo, Ildefonso Aguilar tiene la capacidad de retomar la Naturaleza como un texto común, sacando del olvido una realidad desdeñada por la hipertrofia urbana que nos hacina y aliena.

   El artista nos habla de su vivencia personal y al hacerlo nos desvela su honda capacidad para reescribir en cada obra fragmentos de su intimidad con el entorno, que fue relegada cuando tratamos de encontrar desde el conocimiento una lógica al territorio y decidimos hacer ciencia marginando el poder revelador de la intuición.

   Frente a la comprensión física o biológica del mundo emprendida desde la ciencia o la representación de la Naturaleza desde la inmediatez de la mera visualidad, la verdad natural requiere ser expresada tal y como sale al paso, con la misma sencillez con que se manifiesta por primera vez y siempre que el diálogo con el paisaje nos permite trazar el horizonte o abarcar el infinito con nuestro anhelo. De ahí, el poder revelador del trabajo de Ildefonso Aguilar.

   La muestra Paisaje esencial recorre piezas plásticas de naturaleza diversa, creadas por Ildefonso Aguilar en la última década: pinturas, fotografías e instalaciones audiovisuales que traslucen vivencias y sensaciones de quien vive la insularidad desde una sensibilidad integral.

   Se exponen obras pertenecientes a las series Gestos del paisaje y Paisajes inhabitables (1995); Espejismos, Desiertos, Malpaíses y Toward the night (1996); Arenisca (1997); Guardilama, Noviembre azuly La piel del malpaís (1998); Sarandib y Deep blue (1999); Paisajes audibles (2001); Soledades y Ventanas al paisaje (2003); Ikebukuro y Paisajes sumergidos (2004). Estas obras acompañan a su trabajo actual, Paisajes fragmentados, Huellas y Paisajes esenciales (2005–2006), realizadas para el espacio expositivo del Centro de Arte La Regenta, en Las Palmas de Gran Canaria.

   Trabajar series, en el caso de ldefonso Aguilar, responde a un impulso inicial, a un trabajo sistemático y a la necesidad de revisitar temáticas propias abiertas a nuevas respuestas. Incluso trabaja en ellas de manera simultánea. En su propio título, aportan claves para la comprensión de una posición ante el paisaje insular y volcánico de Lanzarote, pero también de Islandia.

   La percepción de procesos erosivos diferentes, un mismo paisaje volcánico con cárcavas y escorrentías que cada verano redibuja el deshielo con sus hilos de agua, y la ausencia absoluta de vegetación en las arenas morrénicas... componen otro texto, que Ildefonso Aguilar lee e interpreta. En las cenizas negras de Lanzarote, en el vacío nocturno de cualquier latitud, bajo la superficie de la lava o del océano Aguilar encuentra nuevas visiones y sentimientos.

   Y desde el silencio, que ya estaba presente en su obra anterior, y de forma explícita en “From the depth of the silence” (1999), ahora se muestra renovado: surgen voces islandesas de sus nuevas vivencias para el título de sus obras y series, destiladas por el recuerdo en su estudio de Lanzarote: Steinasandur (montaña de arena), Skeidarársandur (desierto de arena) y Eldhraum (malpaís).

   Al diseñar esta muestra nos ha movido el anhelo de crear un espacio para el encuentro de visiones del paisaje de Islandia o Lanzarote. El resultado no es una yuxtaposición de realidades diferenciadas: descubrimos encuentro, compenetración e incluso síntesis, porque esta conjunción potencia y enfatiza la visión de Ildefonso Aguilar acerca del paisaje volcánico y los paisajes insulares.

ObrasObras

   También nos ha guiado el deseo de dotar esta muestra de cierto carácter retrospectivo. Un recorrido en el tiempo y por los espacios de su creación exigía la integración de diversas topografías. Esta intención la acentuamos incorporando un área de documentación en la que se sintetizan otras facetas importantes del artista: el trabajo editorial, su personal diseño para el catálogo de sus exposiciones y, especialmente, el proceso integrador de diversos lenguajes expresivos, a través del visionado de trabajos pioneros, como Penetraciones (1983), Tensión (1987) y Deep blue (1999) que permiten comprender la fusión progresiva de la música, la fotografía y la pintura experimentada por Ildefonso Aguilar, hasta alcanzar la total fusión que caracteriza a las instalaciones realizadas para esta muestra: En torno al paisaje y Paisaje esencial (2006).

   Llamamos así la atención sobre el papel fundamental que juega la música en toda su obra: sonidos de la naturaleza, música compuesta por él mismo, o creaciones de otros artistas, como “Sarandib”, a partir del tunecino Anouar Brahem, o “Toward the night”, inspirada en la obra de Somei Satoh del mismo título. Músicas que llenan el espacio lávico donde trabaja y se disipan en la brisa que acaricia el malpaís donde ha situado su estudio. En ocasiones se trata de compositores que han visitado la isla invitados por Ildefonso Aguilar para participar en el Festival de Música Visual de Lanzarote, como ocurre con Brian Eno cuya obra Thursday afternoon inspira la instalación “Tensión”.

   Paisaje esencial es, en definitiva, título de esta exposición, pieza singular, definición de un proceso creativo y proclamación de la madurez de un artista que, inevitablemente sugiere entre todos los que se aproximan a su poética una reflexión sobre aspectos filosóficos acerca de la interacción entre hombre y Naturaleza, sobre el trasfondo de esa relación, más allá de los límites de la representación.

   En escasas ocasiones puede señalarse el logro de una comprensión definitiva de la obra de un artista. Las visiones antológicas que aportan José Saramago y José Corredor Matheos, escritores sensibles a la creación plástica, a la naturaleza y al paisaje, apoyadas sobre el estudio de las obras seleccionadas para esta muestra, tienen la virtud de esclarecer una poética y, a la vez, de desmenuzar el significado singular de las obras y el sentimiento del individuo ante el paisaje volcánico.

   Ambos autores coinciden al reconocer la coherencia que preside el proceso creativo de Ildefonso Aguilar; un proceso diverso, unitario y sugestivo, que, en los últimos diez años, se ha desvelado plagado de hallazgos y certidumbres.

OBRAS