EL PASADO
La vanguardia más decisiva en el arte del siglo 20 fue aquella que siguió los pasos de la revolución tecnológica. Su incorporación en el mundo artístico condujo a éste hacia áreas anteriormente dominadas exclusivamente por técnicos y científicos. Curiosamente, mientras que la nueva tecnología abarcaba un sinfín de máquinas y densos componentes de la física y la matemática, el arte nacido de esta conjunción es paradójicamente sin embargo la más efímera de las artes: el arte del tiempo (cuarta dimensión) y su existencia, posibilitada por esta tecnología, va pareja a ella, no alienada por ella. Las relaciones espacio/temporales preocuparon a muchos surrealistas que intentaban vislumbrar la cuarta dimensión. Estaban muy interesados en aplicar poéticamente los nuevos descubrimientos de la ciencia y muy concretamente las concepciones espacio-temporales de Einstein. Se trataba de abrir la realidad cerrada en que vivimos, sustituyéndola por una surrealidad.
El arte del tiempo hace su aparición con la fotografía. La sustancia de ésta es el tiempo, y la memoria que consigue mediante la imagen quieta y en movimiento, es la manera de visualizar lo temporal. Será la fotografía la que permitirá al individuo participar en la manipulación del tiempo, capturándolo, reconfigurándolo, trastornándolo, en definitiva, creando una nueva dimensión del mismo hasta entonces no experimentada. Realidad = movimiento temporal. Como ya dijo el filósofo francés Henri Bergson “la esencia del tiempo es su transcurrir, y lo que llamamos presente tiene un pié en el pasado y otro en el futuro”.
Entre 1878 y 1888 Muybridge realiza el primer tratado sobre secuencias fotográficas en movimiento. Su Estudio de Animales en Locomoción, que inicialmente era un tratado de interés científico, no tardó mucho en ser adoptado por el mundo artístico. El Desnudo descendiendo la Escalera de Duchamp (1912) tomó su fuente de inspiración en algunos de los estudios de Muybridge, concretamente en el “ Ascendiendo y Descendiendo Escaleras”.
En “La Petrificación del Tiempo”, artículo publicado en La Conquista del Mundo por la Imagen (junio 1942. Óscar Domínguez y Ernesto Sábato: físico), se revela cómo ciertas superficies llamadas “litocrónicas” realizan una suerte de transición al estado sólido por cristalización espaciotemporal del objeto. Se trata de solidificar, de “petrificar” el tiempo fabricando la superficie envolvente que recubriría todos los puntos recorridos por la superficie de un objeto entre dos momentos temporales: se realiza en 3 dimensiones y lleva hasta su límite sintético la extrapolación de los análisis del movimiento desarrollada 20 años antes por Marcel Duchamp y los futuristas italianos.
La plasmación simultánea de la realidad (realidad no lineal) permite un múltiple entendimiento de ésta. Esta característica del modernismo realza la percepción a través de su alteración. El artista más que fabricar objetos, fabrica experiencias. Inmersión, interacción, invitación a trascender, transformar y cambiar la manera en que habitamos el mundo.
La percepción de nuestra vida tal y como la hemos experienciado hasta ahora, conformada por la memoria que nuestras vivencias han creado, tomará un nuevo giro una vez que las fronteras entre lo “virtual” y lo “real” se vayan desdibujando.
EL FUTURO
El resultado de la cooperación entre arte y tecnología es un producto que se ofrece como puerta multisensorial que sustituye a la ventana bidimensional; un entorno artificial hecho de sistemas dinámicos de diferentes variaciones. Entramos en otros horizontes. Estos acontecimientos pueden ser visuales, táctiles o sonoros. El observador es a la vez externo e interno observador – es parte del sistema que es observado.
Los nuevos artistas producidos en el seno de la revolución tecnológica compaginan disciplinas hasta entonces tan diversas como las matemáticas, la ingeniería, la biología, que utilizan al individuo como si de un laboratorio de experimentación se tratase, a la vez que exploran y subvierten los potenciales tecnológicos de los nuevos medios.
Los artistas aquí presentados pertenecen a distintas generaciones, pero tienen entre ellos el denominador común de la utilización de la tecnología más reciente, al mismo tiempo que claras connotaciones con las inquietudes del mundo surreal como son: la cuarta dimensión “de la arquitectura” – Melatonin Room; la producción virtual de otros mundos biológicos posibles – Turbulence; máquinas que emulan la naturaleza – Life Support Machine; mundos oníricos – White Square; automatismo – Untitled 5; pesadillas contemporáneas – Boot; espacio/tiempo o Desnudo descendiendo la Escalera de Duchamp - Die welt ist alles, was der fall ist; alocadas fantasías – Rompers; incursiones en el subconsciente - The Belly Button Like a Village Square; realidad = movimiento temporal – Bitcrusher; rupturas espacio/temporales, Digitalsnapshot.
Miriam Durango (Comisaria)