MANUEL PADORNO

POETA - PINTOR

Exposición en La Regenta 2004

Homenaje en Madrid (2003)

Nueva Antología (2006)

 

  PORTADA Prólogo BIOGRAFÍA Publicaciones Exposiciones MAS INFORMACIÓN
 
Celebro mucho haberte conocido, Manuel
José A. Alemán

Anoche vi a Manuel y su sonrisa mataperra invitando a la trasgresión, por menuda que fuera. Me dio la espalda y echó a andar sin invitarme a seguirlo. Iba hacia la noche que se transformó, así son los sueños, primero en el bosque suyo de árboles luminosos; después en un atrio de espumas de mar donde se respiran maresías y vuelan las gaviotas incendiadas; luego en la inmensa catedral de luz atlántica que nos ha ido construyendo verso a verso, tantos años. Allí desapareció mimetizado, hecho luz. Ya no volverá a darle manotazos al interruptor de detrás de la puerta de Punta Brava con que ponía en marcha las mañanas de la playa de Las Canteras antes de salir a pasearla, a clasificar por zonas al andar los sonidos de la bestia marina, las distintas texturas de la arena y la figuración de las nubes, variable según las estaciones. “Una nube es una nube, Manuel”: “¡Tú fíjate y verás que no!”.

Manuel se fue. Andando. Nadie presagiaba nada, aunque no le faltaran a él las premoniciones de quien transita las extrañas regiones de la inspiración poética, sopesa palabras para que pesen y vive la sugestión inexplicable del lenguaje, bien capaz de soportar imágenes que no se ven para que podamos sentirlas y palparlas. Intuía Manuel el otro lado de las cosas. Quizá lo visitara alguna vez por la misma novelería y allá se fue dejándonos en el vacío a los demás islos que todavía seguimos de este lado. “Celebremos que hemos vivido con él”, se conformó Arturo Maccanti, resistido a aceptar que Manuel acababa de cruzar apaciblemente el umbral obligado.

Como me resistí yo, afortunado por haber sido amigo suyo y conversar y discutir con él hasta las tantas y las cuantas en todos los registros de la vehemencia. Discutimos en la Avenida de los Toreros, en Tafira, en Cairasco, en Punta Brava, en La Laguna, durante un congreso en Burgos y en Jerusalén, adonde llevó, gracias a la eficiencia silenciosa y determinante de Josefina, una asombrosa, irrepetible, muestra de arte plástico canario. Compartimos proyectos, ideas, textos y partidas de billar americano o al mentiroso. O las audiciones de Nocturna free, en el viejo Cuas Quías de Venegas, a las que iba yo, qué quieren, por solidaridad con las baterías aporreadas, pobrecitas. Y le seguí en su último gran empeño colectivo: la Academia Canaria de la Lengua que hoy le llora y se lamenta de cuanto le quedaba aún por vivir y no podrá ser.

Odio hacer este tipo de notas. No me salen. Suenan a demasiado convencionales. Nunca pensé que tendría que hacer la de Manuel; menos que sería tan doloroso. No estaba preparado. Recibí la noticia y mantuve la esperanza de que fuera rumor volado. No me atreví a escribir porque podía ser broma pesada, que gente hay para todo. No pude hacerlo tampoco cuando me confirmaron que sí, que ya no estaba. Aguardé a recuperarme del golpe y superar el desconcierto, a asimilar la evidencia. Por fin me senté ante el teclado y sobrevino la congoja. En la estantería, las dedicatorias de sus libros son momentos compartidos que hacen improbable la muerte cierta. Late su presencia vital, avasalladora, con el ariete por delante de una cabezonería que era, más bien, constancia en los empujones. Que no decaiga. Me queda eso y su insistencia en que trabajara, aunque la sociedad isleña te quite las ganas y te castigue, si persistes: -Yo subo la persiana de vez en cuando y me quedo dentro -decía. Me queda, asimismo, la generosidad con que editó mi primer libro, Canarias hoy (¡hace 25 años ya de aquel optimismo infundado!) y el regalo de su invención de Anarda, hoy desnaturalizada por la mediocridad estándar.

Dos preguntas me hice siempre sobre Manuel. Una la contestó él mismo al asegurar que su obra no hubiera sido posible sin Josefina. Sigue pendiente la otra, la de qué fue primero, si su enormidad de poeta o la de ser humano.

Celebro mucho haberte conocido, Manuel.

-----------------------------------------------------------------

FUENTE:

Viernes 24 de mayo de 2002

 

QUIENES SOMOS

Realización: Antonio Aguiar

Web NO OFICIAL creada por Antonio Aguiar el 1 de diciembre de 1997 sobre textos de Fernando Castro

Gran Canaria (Canarias, España)