EL LEGADO ARTÍSTICO DE FLANDES EN LA PALMA
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'EL FRUTO DE LA FE'
Exposición itinerante: Madrid, Gante y Santa Cruz de La Palma
2 de diciembre de 2004 al 30 de agosto de 2005
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JOSÉ GUILLERMO RODRÍGUEZ ESCUDERO
FOTOS DE EDUARDO PÉREZ CÁCERES Y DEL AUTOR

Esta excepcional e inigualable exposición de obras flamencas localizadas en la Isla de La Palma se erige en prueba fehaciente de cómo gracias a la devoción popular este patrimonio ha perdurado hasta nuestros días como auténtico “fruto de la fe”. Estas piezas constituyen un referente para otros legados de Flandes que se hallan en diversos rincones de Europa. También ellas tienen cabida en esta muestra itinerante.

Es una sorpresa para quien contempla el panorama artístico que ofrece el Archipiélago Canario, y más concretamente La Palma, a casi cuatro mil kilómetros de distancia del norte de Europa, encontrar este cuantioso legado de arte traido de Flandes a lo largo de los siglos XVI y XVII. Lamentablemente, a causa de incendios, deterioros, descuidos, ignorancias, enajenaciones clandestinas y saqueos, los inventarios que sí nos han llegado acusan numerosas pérdidas. Sin embargo, nuestra Isla conserva todavía un excelente museo de arte flamenco, tanto escultórico como pictórico, integrado por piezas tan relevantes en número como en calidad.

Haciendo historia, comprobamos que numerosas familias procedentes de las antiguas provincias de los Países Bajos, atraídas por el creciente comercio del azúcar, se instalaron en la Isla e importaron obras artísticas para sus oratorios privados y para las primeras capillas e iglesias que se iban construyendo. Comerciantes flamencos como los Van Dalle, presididos por Pablo con sus hijos Pedro y Jerónimo, potenciaron los ingenios azucareros de Argual y Tazacorte. También los Monteverde -castellanización del apellido original Groenenberghe-, capitaneados por Jacob. Su nombre en las islas siempre se conoció como Jácome de Monteverde. Muchos otros llegaron y, de esta manera, también arribó a nuestras costas este valioso catálogo de esculturas y pinturas flamencas, muchas de ellas presentes en esta muestra.

A cambio de los azúcares primero y del vino del malvasía después, vinieron de los talleres de Bruselas, de Amberes, de Brujas y de Gante esculturas, trípticos y tablas pintadas, “a través de las cuales tuvieron las islas cumplidos ejemplos del arte flamenco del último gótico y del Renacimiento, de los gustos manieristas y del barroco cercano a Rubens y a Van Dyck”.

En palabras de su comisario, Fernando Checa, “la exposición parte de una idea de la Isla de La Palma, que quiere recuperar y poner en valor el patrimonio artístico suyo de pintura y, sobre todo, de escultura flamenca”.

Una extraordinaria idea que hizo que las instituciones palmeras se pusieran en contacto con la Fundación Carlos de Amberes, fundación privada sin ánimo de lucro, inscrita en el Protectorado de Fundaciones del Ministerio de Cultura, que promociona el arte flamenco en España.
A partir de entonces, se puso en marcha un ambicioso proyecto que cuenta con el patrocinio y apoyo del Gobierno de Canarias, el Cabildo Insular de La Palma, el Obispado Nivariense, la Vicaría de la Isla, la Comisión Europea (Educación y Cultura - Cultura 2000), la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX), la ciudad de Gante, Fortis Bank y Virgen Express.

Forma parte de un proyecto global de estudio del arte que los hacendados flamencos dejaron a su paso por la Isla de La Palma a finales del siglo XV y todo el XVI, y que incluye, además de estas exposiciones y su catálogo, el Congreso Internacional El arte flamenco en la ruta Atlántica del azúcar, Estudio y Conservación de un patrimonio europeo común (Universidad de Lisboa, del 31 de marzo al 2 de abril de 2005).
Como en el arte flamenco la escultura se concebía también para el comercio y la exportación, hay piezas similares no sólo en Flandes sino en Castilla, Portugal y en toda Europa incluida Canarias. Acerca de esto, Checa informa de que, “investigando estas rutas y partiendo de los ejemplos iconográficos de la Isla de La Palma se trata de buscar paralelismos de las piezas formales con piezas flamencas, españolas y portuguesas. Por eso en la exposición se encuentran series de piezas como Santa Ana Triple, la Piedad o el Calvario, en donde son patentes estas afinidades”.

Las restauradoras del Cabildo de La Palma y coordinadoras de la restauración de las piezas de esta muestra, Isabel Concepción Rodríguez e Isabel Santos Gómez, nos informan acerca de las diferencias y similitudes entre las piezas de Flandes y de La Palma.

Podemos comprobar que aún en nuestra Isla sigue existiendo devoción a estas obras de arte que se veneran en los altares, de manera que, “cuando perdían la policromía, se volvían a repolicromar”.

Otra de las cuestiones abordadas por las mencionadas profesionales es el hecho de que también las piezas españolas han evolucionado según las costumbres. Así, se les cambiaba de postura, “cortándoles miembros, añadiendo corona, vistiéndolas, calzándolas y añadiendo todo tipo de aditivos devocionales”. Un ejemplo es el caso de la extraordinaria pieza de Nuestra Señora de La Encarnación, entronizada en la parroquia homónima de Santa Cruz de La Palma. Es la imagen elegida para el anuncio de la muestra. Se trata de una escultura en madera policromada y dorada de 105 centímetros de alto, procedente de Amberes a fines del siglo XV, renovada y estofada por el prestigioso artista Bernardo Manuel de Silva (1655-1721). Concepción y Santos también hicieron mención a este magnífico “maestro del arte de pintor y escultor”, como él mismo se autodenominó en 1694.

Sobre este particular, Miguel Monteverde y Benítez de Lugo, en sus Noticias sobre la fundación y demás cosas referentes a la ermita de la Encarnación (manuscrito inédito fechado en 1855 y recogido por el profesor palmero Pérez Morera), decía lo siguiente acerca de esta imagen mariana: “como la vestian hasta de negro, según las festividades de la Yglesia, la maltrataron tanto que en 1568 y en 1665 fue preciso que la barnisasen y dorasen de nuevo; y lo mismo se hizo en 1705 por el maestro Bernardo Manuel. Desde este año acá se conserva bien esta escultura porque solo se le pone manto de tela en las festividades principales”.

Recordemos las palabras del obispo Martínez Ceniceros, cuando en el mandato episcopal del 29 de noviembre de 1602, a raíz del “abuso que ay en el bestir de las ymagenes bistiendolas todas aunque no tengan necessidad de ello y algunas con profanidad (...) como mugeres del siglo (...) por tanto mandamos que las ymagenes que estuuieren hechas de talla con su ropaje y enmatiçadas bien y decentemente que no se uistan ni se les ponga otra uestidura encima y las que les faltare matiz se les procuren poner de manera que esten decentemente ordenadas...”.

En cuanto a las piezas belgas, las restauradoras nos informan de que el motivo por el que la mayoría presentan la madera de roble en su color, ya sin policromía y se hallan en museos y en colecciones privadas, ha sido por haber perdido la función para la que fueron creadas, sobre todo tras las guerras de religiones.

Por último, nos aclaran que las imágenes de Flandes son más pequeñas que las de La Palma porque en esta Isla posiblemente “se encargaron exclusivamente para retablo y de ahí su mayor tamaño”. Esto lo podemos apreciar en el catálogo de estas obras de arte custodiadas en nuestros templos.

BIBLIOGRAFÍA
MIGUEL DE MONTEVERDE Y BENÍTEZ DE LUGO, Libro III de cuentas de fábrica, Noticias sobre la fundación y demas cosas referentes á la Ermita de Nuestra Señora de La Encarnación, 1855.
PÉREZ MORERA, Jesús. Silva. Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1994.
- La Cultura del Azúcar. Los ingenios de Argual y Tazacorte, Cabildo Insular de La Palma, 1994.
NEGRÍN DELGADO, Constanza. «Escultura». Arte Flamenco en La Palma, Consejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1985.
«Exposiciones», Restauración y Rehabilitación. Revista Internacional del Patrimonio Histórico, Madrid, enero de 2005.
DIAZ PADRÓN, M. «Pintura». Arte Flamenco en La Palma, Consejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1985.
MÁS INFORMACIÓN

Nuestra Sra. de los Dolores.
Calvario del Amparo, 1510-20
 
 
  Santa Lucía Mártir. Primer cuarto del siglo XVI
   
     
S. Miguel Arcángel. Brabante.
Primer cuarto del siglo XVI
 
 
  Santa Catalina de Alejandría.
Amberes. Primer cuarto del siglo XVI
   
     
S. Blas Obispo. Amberes,
c. 1510-1520
 
   
 
  Nuestra Señora de la Encarnación. Amberes. Primer cuarto del siglo XVI
 
San Luis Rey de Francia. Malinas. Siglo XVI  
     
  Santa Ana. Amberes. Finales del siglo XVI
   
 
Santa Bárbara. Pieter Coecke van Aelst, c. 1540  
   
     
 

San Miguel Arcángel. Amberes c. 1510-1520

   
     
Calvario del Amparo. Amberes, c. 1510-20
Nuestra Señora de La Rosa o de Los Ángeles. Flandes. Primer cuarto siglo XVI  
 

Retablo del pincel de Pieter Pourbus el Viejo. Brujas. Siglo XVI.

Cuerpo 1: San Juan Bautista, c 1523-1584
Cuerpo 2: Genealogía de Jesús, c 1523-1584
Cuerpo 3: Santos dominicos, c 1523-1584

Santa Cena. Ambrosius Francken. Amberes. Finales del siglo XVI
       
Nuestra Señora de Los Reyes.
Primer tercio del siglo XVI